Algunos
historiadores afirman que este cereal es nativo del Sureste asiático y se
cultiva desde hace más de 7 000 años. Se tienen evidencias de su cultivo,
anteriores al año 5000 a.n.e. en el oriente de China, y antes del año 6000
a.n.e. en una caverna del norte de Tailandia.
La
nacionalidad del arroz es tan controversial como su historia. Estudiosos del
tema, consideran que el arroz es oriundo de Asia meridional, porque crece
silvestre en la India, Indochina y China. Si bien es cierto que en estas zonas
muchas variedades se desarrollan espontáneamente desde épocas muy antiguas,
otros investigadores aseguran que el cereal se originó en África y luego se
trasladó al Asia. Una tercera hipótesis afirma que surgió en ambos continentes
a la vez. Lo indiscutible para todos, es que se trata de uno de los alimentos
más antiguos de la humanidad.
No se ha
podido determinar con exactitud la época en que apareció sobre la tierra ni
cuánto tiempo el hombre necesitó para domesticarlo, muchos países asiáticos se
atribuyen su origen. La literatura china considera al arroz como el alimento
básico de ese pueblo desde el año 3000 a.n.e; donde se indica que la siembra de
este cereal era motivo de una gran ceremonia y señala que el arroz se domesticó
entre 1000 y 1300 años a.n.e. Dicen los historiadores, que es desde Asia, donde
comienza a difundirse el arroz hacia la India, durante la invasión de los
Arios. Ellos basan su criterio en que al parecer el término griego oryza se
deriva de los nombres en sánscrito yrini y arunya. Sin embargo, la Biblia no menciona
el cereal en sus relatos, por tanto se deduce que era desconocido en el Medio
Oriente, para la fecha en que otros lo describían en sus testimonios.
Otros
doctos en la materia, reportan la existencia del arroz unos 4 000 a 6 000 años
antes de nuestra era, al menos el género Oryza sativa. Para algunos existen dos
puntos de vista sobre el origen del arroz; uno tiene su respuesta en las
Ciencias Naturales y el otro en las Humanistas.
El
primero está basado en los estudios genéticos y la evolución; mientras que el
segundo examina los récords históricos de las literaturas arqueológicas y
etnológicas, y precisa que el mismo apareció de 6000 a 7000 años antes de
nuestra era en Asia Tropical, más específico en Hemudú, cerca del valle de
Ningpo, en la parte central de China.
Los
libros históricos mencionan que en Persia y Mesopotamia, se conoció el arroz a
través de los intercambios comerciales y diplomáticos del rey persa Darío con
China y la India. Entre los testimonios de esa época se afirma que el emperador
chino Chen-Nung (año 2700 a.n.e.) realizaba una ceremonia, en la que sembraban
cinco cereales: el arroz, el trigo, el mijo, la soja y el sorgo, pero él
personalmente era quien sembraba el arroz dándole así una significación mayor.
Posteriormente,
durante la expansión de China hacia Occidente, el arroz se difundió en Egipto y
Siria. En el año 300 a.n.e. el filósofo y botánico griego Teofrasto cita el
oruzun como una planta exótica desconocida para los griegos. Otros
investigadores señalan en sus estudios una clasificación preliminar agronómica
y alimenticia del arroz. Describen que su origen tuvo lugar en la región
central del Sudoeste de Asia, fijan dos centros de origen que son: India y
Birmania.
Según los
historiadores, entre los griegos y romanos, el arroz se consideraba como una
especia exótica de lujo que se traía desde el Oriente, útil solamente para las
personas más ricas de la sociedad. Ellos veneraban el cereal sobre todo por las
propiedades del agua de arroz. En la época de Nerón, el médico griego
Dioscórides describe este cultivo como un medicamento muy eficaz para los
problemas intestinales. Por su parte, los latinos Horacio, Plinio y Columella
recomiendan su uso como tisana. Dicen que Alejandro Magno fue quien trasladó el
cereal desde Oriente, como alimento. El caso es que en breve lapso, el arroz se
propagó de la India y Sudeste de Asia a China; de aquí a Corea y luego a Japón
en el siglo I a.n.e., y del Sur de China a Filipinas e Indonesia, África y
parte superior de Europa.
Donde se
iniciaron los primeros arrozales
Los
españoles afirman que seguramente los árabes, asentados en el reino del
Al-Andalus, fueron los responsables de los primeros arrozales, y que
probablemente entró el arroz a Italia por los árabes, alrededor del siglo IX
d.n.e. Lo real es que era un artículo muy caro durante toda la Edad Media, en
la que se consideraba un lujo propio de las personas más ricas de la población.
La historia recoge como algo sobresaliente, la anécdota de que el conde Saboya
en el año 1250, compró cierta cantidad de arroz para la preparación de dulces
especiales para su corte.
Por esa
fecha en Milán, Italia, el arroz no se cultivaba, se transportaba desde el Asia
y sus precios eran muy altos. Sólo se vendía en tiendas especializadas. Es a
finales del siglo XIII cuando la familia Visconti decide introducir el cultivo
en sus tierras, y nacen los primeros arrozales italianos.
La
historia afirma que al Hemisferio Occidental llegó el arroz, en el segundo
viaje de Cristóbal Colón, aunque la semilla no germinó; no existen referencias
precisas de su llegada a Cuba. En cuanto a la América del Norte, más
exactamente a Carolina, dicen que lo introdujo un barco holandés procedente de
Madagascar en 1685. El arroz va y viene de un sitio a otro con las migraciones,
las guerras de conquistas y la necesidad de un alimento valioso. Mientras en
otros sitios crece de manera silvestre. Pero no se puede confundir este arroz
silvestre, con el de consumo humano. El silvestre es una gramínea anual
acuática, es la especie Zizania aquatica.
Como
vemos todo es leyenda en torno al arroz, pues no existe un documento escrito
que señale su origen. En las narraciones orales más antiguas, se describe como
una divinidad hindú. Se trata de un don del cielo, hecho llegar al hombre por
Dios para que mitigue su hambre. Pero, para alcanzarlo, los seres humanos deben
esforzarse mucho en su cultivo; esa labor tan fuerte para obtener el grano se
interpreta como un justo castigo por las malas acciones cometidas por las
personas, o por sus actos inmorales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario